"Hoy quiero contarte la historia de dos amigos en un orfanato: Lewis, un niño inventor obsesionado con sus máquinas, y Goob, su compañero de habitación, un chico dulce y soñador cuyo único sueño era ser un gran jugador de béisbol.
Goob era feliz. Decía: 'Es mi destino jugar béisbol'. Pero Lewis pasaba las noches enteras trabajando en sus inventos, haciendo ruido, encendiendo luces… y Goob no podía dormir. Noche tras noche, se quedaba exhausto.
Llegó el día del partido final de la liga infantil. Era el momento más importante de la vida de Goob: su equipo dependía de él en el outfield. En la novena entrada, con el juego en juego… Goob se quedó dormido de pie en el campo. No pudo atrapar la bola ganadora. El equipo perdió.
Lo que vino después fue devastador: sus propios compañeros lo golpearon en medio del campo por haber 'perdido el partido'. El entrenador le dijo: 'No eres lo suficientemente bueno para esto'. Ese único error, ese momento en que se durmió por el cansancio que no era su culpa, destruyó su sueño. Goob se llenó de vergüenza, rabia y resentimiento. Empezó a obsesionarse: 'Si Lewis no me hubiera mantenido despierto, yo habría atrapado esa bola y mi vida sería diferente'.
Ese trauma lo cambió todo. Se volvió pesimista, amargado, negativo. Ahuyentó a todas las familias que querían adoptarlo porque no podía dejar de culpar a los demás (y a Lewis). Creció solo, viviendo en el orfanato abandonado, convirtiéndose en un hombre roto que solo pensaba en venganza. Su vida entera giró alrededor de ese 'y si…'. No pudo avanzar. Se quedó atrapado en el pasado.
Pero aquí viene la parte hermosa: años después, Lewis (ya adulto en el futuro, aunque él no lo sabía aún) se da cuenta de lo que causó sin querer. Regresa al pasado y, en lugar de solo salvar su propia invención, va directo al campo de béisbol. Ve a su amigo Goob dormido en el outfield, a punto de perderlo todo otra vez.
Lewis grita: '¡Goob! ¡Despierta!'. Goob se sobresalta, abre los ojos justo a tiempo, atrapa la bola… ¡y gana el partido! El equipo celebra, Goob sonríe por primera vez en mucho tiempo. Ese pequeño cambio altera todo su futuro: ya no se convierte en el villano resentido. Se libera del peso del fracaso.
Y el mensaje que Lewis le deja (y que la película repite todo el tiempo) es este:
'Lo único que tenías que hacer era dejar el pasado atrás… y caminar hacia adelante.'
Goob finalmente lo entiende. No se trata de borrar el error, sino de no dejar que ese error te defina para siempre. Lewis aprende a soltar su obsesión por encontrar a su mamá biológica. Goob aprende a soltar su rabia por esa bola que no atrapó. Ambos eligen mirar al futuro en vez de quedarse mirando lo que salió mal."
Este artículo está inspirado en la película la familia del futuro.
Te invitamos a ver el video de CÓMO NUESTRA MENTE CAUSA NUESTRO SUFRIMIENTO.


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