Tu energía es sagrada. No es un recurso infinito ni una moneda común que pueda gastarse en cualquier mercado de emociones ajenas. Es el fuego interior que da vida a tus pensamientos, tus palabras y tus actos. Cuando permites que otros te roben la calma, que las pequeñas ofensas te enciendan o que los resentimientos se instalen en tu mente, estás regalando tu energía a quienes no la han ganado.
Piensa en tu energía como un tesoro invisible, como el oro del alma. No todos merecen tocarlo. No todos han trabajado su interior lo suficiente como para comprender su valor. Hay quienes viven del conflicto, del drama, de la queja… y se alimentan de la energía de quienes aún no han aprendido a custodiar su paz.Tú no estás aquí para reaccionar ante todo. Estás aquí para elegir en qué poner tu atención. Cada emoción que sostienes, cada pensamiento que alimentas, es una inversión. ¿Vas a invertir en la ira? ¿En la envidia? ¿En las palabras vacías de quien no conoce su propio centro?
O vas a invertir en la serenidad, en la creación, en la gratitud y en la expansión de tu espíritu.
Recuerda esto: donde colocas tu energía, ahí florece tu vida. Si la entregas al conflicto, crecerán las espinas. Si la ofreces a la paz, germinará la sabiduría.
No gastes tu energía discutiendo con quien no busca entenderte. No malgastes tu fuego tratando de encender lámparas que no desean brillar. Guarda tu luz para los actos que nutren tu alma, para los sueños que te elevan, para las personas que suman y no restan.
Cuidar tu energía no es egoísmo, es sabiduría.
El sabio no se cansa porque sabe cuándo callar, cuándo retirarse y cuándo actuar. El sabio no se enoja porque ha comprendido que la ira solo alimenta el fuego del otro.
Tu energía es tu poder. No todos la merecen.
Entrégala solo a aquello que la multiplica, no a lo que la consume.
Así, cada día, en lugar de agotarte… te elevarás.
🌿 Casos reales
1. El compañero que siempre se queja
María trabaja con alguien que todos los días se queja: del clima, del jefe, del tráfico, de todo. Al principio, ella lo escuchaba con empatía, pero terminó llegando a casa agotada y sin ganas de nada. Un día comprendió que no tenía que absorber la energía ajena. Decidió poner límites con amabilidad, escuchando menos y enfocándose más en su trabajo.
A las semanas, su ánimo mejoró. Entendió que cuidar su energía también era cuidar su salud mental.
2. El conflicto familiar constante
Javier vive con su hermano, que suele discutir por todo. Antes respondía con gritos y frustración, pero ahora eligió otro camino: cuando el conflicto aparece, respira, se retira y no responde de inmediato.
Con el tiempo, notó que su serenidad desarmaba el enojo del otro. Aprendió que no todo merece una respuesta, y que el silencio puede ser la forma más alta de conservar la energía.
3. Las redes sociales como drenaje energético
Lucía revisaba las redes cada mañana, comparándose, discutiendo en comentarios, perdiendo horas en temas sin sentido. Un día decidió hacer un “ayuno digital”: revisar solo dos veces al día y seguir cuentas que le inspiraran. En pocos días, su mente estaba más clara, dormía mejor y sentía que recuperaba su energía vital.
🌞 Ejercicios prácticos para cuidar tu energía
1. Respiración de limpieza energética
Cada noche, antes de dormir, siéntate en silencio.
Inhala profundo imaginando que entra luz.
Exhala lento visualizando cómo se disuelve el cansancio, las preocupaciones y las emociones ajenas.
Hazlo por 5 minutos. Te sorprenderá la paz que sientes.
2. Diario de energía
Durante una semana, observa en qué situaciones sientes que tu energía sube o baja.
Anota:
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Con quién estuviste.
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Qué sentiste.
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Cómo reaccionaste.
Al final de la semana, revisa tus notas. Verás con claridad quién y qué merece tu energía.
3. Ritual de cierre del día
Antes de dormir, di mentalmente:
“Hoy devuelvo la energía que no me pertenece y recupero la mía con amor y paz.”
Imagina que una luz suave vuelve a ti. Este ejercicio ayuda a cerrar los ciclos del día y liberar cargas ajenas.
4. La práctica del silencio consciente
Dedica 10 minutos diarios a estar en silencio total. Sin celular, sin música, sin hablar. Solo presencia.
El silencio no es vacío: es el espacio donde tu energía se recarga y tu mente se aclara.
5. Selecciona tus batallas
Cuando algo te moleste, pregúntate antes de reaccionar:
“¿Vale mi energía este conflicto?”
Si la respuesta es no, sonríe y suéltalo. Esa simple elección puede ahorrarte horas de desgaste y días de paz perdida.
✨ Cuida tu energía. Porque de ella depende la forma en que brilla tu destino.
Revisa el siguiente video para aprender a gobernar nuestra energía y no desperdiciarla con la ira.

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