Ir al contenido principal

Entradas

TE CUIDADO CON LAS SIRENAS QUE ESTÁN EN TU MENTE

Entradas recientes

MI IRA ME VA A DESTRUIR MÁS QUE TU ERROR.

 “Es más probable que mi ira me haga más daño que tu error.” — Epicteto. Epicteto nos recuerda una ley simple y brutal: la pasión desbordada pesa sobre quien la alimenta. Cuando te enfureces, el daño no queda confinado al otro; se aloja en tu cuerpo, tu mente y tus decisiones. La ira activa un torrente fisiológico —adrenalina, tensión, impulsos— que nubla el juicio, erosiona la salud y destruye oportunidades. En el plano moral y social, la ira te convierte en agente de reacciones que después lamentarás: palabras que no se pueden retirar, alianzas que se quiebran, tiempo perdido en conflictos estériles. Para los estoicos, los sucesos externos no hieren; lo que hiere son nuestras impresiones y juicios sobre esos sucesos. Alguien comete un error: ese evento está fuera de tu esfera de control. Tu respuesta —la ira— está dentro de tu esfera de elección. Elegir serenidad es elegir salud, libertad y claridad. Consecuencias prácticas Decisiones tomadas desde la ira suelen ser malas d...

CUIDA TU ENERGÍA

  Tu energía es sagrada. No es un recurso infinito ni una moneda común que pueda gastarse en cualquier mercado de emociones ajenas. Es el fuego interior que da vida a tus pensamientos, tus palabras y tus actos. Cuando permites que otros te roben la calma, que las pequeñas ofensas te enciendan o que los resentimientos se instalen en tu mente, estás regalando tu energía a quienes no la han ganado. Piensa en tu energía como un tesoro invisible, como el oro del alma. No todos merecen tocarlo. No todos han trabajado su interior lo suficiente como para comprender su valor. Hay quienes viven del conflicto, del drama, de la queja… y se alimentan de la energía de quienes aún no han aprendido a custodiar su paz. Tú no estás aquí para reaccionar ante todo. Estás aquí para elegir en qué poner tu atención. Cada emoción que sostienes, cada pensamiento que alimentas, es una inversión. ¿Vas a invertir en la ira? ¿En la envidia? ¿En las palabras vacías de quien no conoce su propio centro? O vas ...

¿Cómo entender el Karma?

Pensar por uno mismo es la prueba más alta de libertad y valor. Escucha, discípulo de la razón:  La mente que se forja en la acción comprende que cada gesto, cada hábito y cada decisión siembran el fruto que un día recogerás.  El karma no es un castigo ni una promesa "misteriosa": es la ley práctica de causa y efecto. Aquí algunas reflexiones del Karma aplicada a la vida humana: Quien cultiva intención, disciplina y responsabilidad transforma el azar en proyecto; quien confía solo en el azar entrega su destino a la fragilidad de lo externo. Pregunta, actúa, corrige y repite: así se construye el carácter, así se modela el éxito verdadero. Todo lo que vives es el reflejo de tus causas pasadas: pensamientos, palabras y acciones que, como semillas, germinan en el tiempo. El sabio no culpa a la suerte, porque entiende que el universo es justo en su ley de causa y efecto . Si siembras pereza, cosechas mediocridad. Mira los ejemplos del mundo: Thomas Edison no “tuvo suerte” al...

“¿Y si toda tu vida ha sido una sombra? | Mito de la Caverna”

 Imagina hombres encadenados desde niños en una caverna subterránea, sin poder moverse ni girarse: solo logran ver sombras proyectadas en la pared frente a ellos, y creen que esas sombras son la única realidad. Esta es la historia que Socrates relata a Glaucon en La República . Pero el mito no es ficción: es espejo de nuestra propia alma, y llama al guerrero interior a liberarse de la prisión del pensamiento condicionado. Sócrates dice: observa nuestra naturaleza, iluminada o ignorante. Imagina humanos viviendo en un hogar como cueva, cuya boca se abre hacia la luz. Desde la infancia han estado encadenados, de modo que sus piernas y cuellos no pueden moverse, forzados a mirar siempre hacia delante, sin voltear la cabeza.  Tras ellos, en lo alto y detrás, arde un fuego; entre ese fuego y los prisioneros hay un camino elevado, y un muro bajo similar al que usan los titiriteros para ocultarse.  Por detrás del muro personas caminan llevando figuras de todo tipo — estatuilla...

Jamás creí que, siendo yo tan pequeña, pudiese albergar un paraíso tan grande en mi corazón.

Te hablo desde la vida, desde lo vivido con todo su peso y su aspereza. Pasé por caminos donde el polvo se mezclaba con mis lágrimas, donde las decepciones parecían ser el único alimento y donde el alma, tantas veces, se creyó marchita. Vi cómo las sombras de los días desagradables querían hacerse dueñas de mi horizonte, y más de una vez pensé que no había dentro de mí nada que mereciera la pena guardar. Pero el tiempo —ese viejo maestro que no se apura nunca— me enseñó que, aun en la herida, late algo intacto. Y en medio de la soledad y del cansancio, un día lo comprendí: allí, donde creí que había vacío, había un jardín. Allí, donde yo pensaba que sólo quedaban cenizas, había un fuego suave, constante, de amor. No fue algo que busqué afuera, sino algo que descubrí adentro. Ese paraíso no me lo dieron los aplausos, ni las victorias, ni las comodidades; me lo dio el simple hecho de seguir amando aun cuando la vida me mostró su rostro más duro. Me di cuenta de que dentro de mí cabía l...

AMARSE A UNO MISMO ES LA SOLUCIÓN A TODOS NUESTROS PROBLEMAS.

  "Amarse a uno mismo es la solución a todos nuestros problemas." E scucha, discípulo de la razón: Amarse a uno mismo es el acto más realista y valiente de la vida interior. El amor propio es disciplina, cuidado y lucidez. Es custodiar el fuego sagrado —esa chispa mental que te da conciencia— y dirigirlo hacia tu bien. Cuando te amas, eliges lo que te construye; tratas tu cuerpo como templo, tu mente como taller y tu espíritu como faro. Desde ahí, la aprobación externa pierde su trono, y la libertad ocupa su lugar. El amor propio comienza cuando dejas de mendigar valor en las miradas ajenas. ¿De qué sirve acumular aplausos si tu interior permanece vacío? La alabanza de los hombres es como viento que cambia de dirección; si fundas tu casa sobre él, todo se derrumba. El que se ama, en cambio, edifica sobre roca: su juicio nace de su propia conciencia, no de la multitud. Mira la naturaleza y aprende. El árbol no pide permiso para crecer; se eleva porque la savia lo impul...