Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2025

TE CUIDADO CON LAS SIRENAS QUE ESTÁN EN TU MENTE

Jamás creí que, siendo yo tan pequeña, pudiese albergar un paraíso tan grande en mi corazón.

Te hablo desde la vida, desde lo vivido con todo su peso y su aspereza. Pasé por caminos donde el polvo se mezclaba con mis lágrimas, donde las decepciones parecían ser el único alimento y donde el alma, tantas veces, se creyó marchita. Vi cómo las sombras de los días desagradables querían hacerse dueñas de mi horizonte, y más de una vez pensé que no había dentro de mí nada que mereciera la pena guardar. Pero el tiempo —ese viejo maestro que no se apura nunca— me enseñó que, aun en la herida, late algo intacto. Y en medio de la soledad y del cansancio, un día lo comprendí: allí, donde creí que había vacío, había un jardín. Allí, donde yo pensaba que sólo quedaban cenizas, había un fuego suave, constante, de amor. No fue algo que busqué afuera, sino algo que descubrí adentro. Ese paraíso no me lo dieron los aplausos, ni las victorias, ni las comodidades; me lo dio el simple hecho de seguir amando aun cuando la vida me mostró su rostro más duro. Me di cuenta de que dentro de mí cabía l...

AMARSE A UNO MISMO ES LA SOLUCIÓN A TODOS NUESTROS PROBLEMAS.

  "Amarse a uno mismo es la solución a todos nuestros problemas." E scucha, discípulo de la razón: Amarse a uno mismo es el acto más realista y valiente de la vida interior. El amor propio es disciplina, cuidado y lucidez. Es custodiar el fuego sagrado —esa chispa mental que te da conciencia— y dirigirlo hacia tu bien. Cuando te amas, eliges lo que te construye; tratas tu cuerpo como templo, tu mente como taller y tu espíritu como faro. Desde ahí, la aprobación externa pierde su trono, y la libertad ocupa su lugar. El amor propio comienza cuando dejas de mendigar valor en las miradas ajenas. ¿De qué sirve acumular aplausos si tu interior permanece vacío? La alabanza de los hombres es como viento que cambia de dirección; si fundas tu casa sobre él, todo se derrumba. El que se ama, en cambio, edifica sobre roca: su juicio nace de su propia conciencia, no de la multitud. Mira la naturaleza y aprende. El árbol no pide permiso para crecer; se eleva porque la savia lo impul...